CARACTERÍSTICAS ÚNICAS DEL BARRIO LIGADAS A SU HISTORIA
El barrio Cornelio Saavedra constituye un sector del actual barrio Saavedra, concebido y planificado desde cero en uno de los márgenes de la entonces Capital Federal. Inaugurado en 1949 con el nombre de Barrio Presidente Perón, formó parte central de la política de vivienda impulsada durante sus presidencias.
Este conjunto singular, de notable diseño urbano y arquitectónico, se destaca por su planificación integral, que abarca desde la traza de sus calles hasta el mínimo detalle de sus viviendas. Originalmente, en él convivían diversos sectores sociales, principalmente la clase trabajadora, con prioridad para familias numerosas y madres solteras, junto a funcionarios y militares, configurando una comunidad heterogénea atravesada por una misma experiencia de habitar.
El barrio no se proyectó solo como una suma de viviendas sino como un organismo para autoabastecerse y dignificar la vida cotidiana en comunidad con una estrecha relación entre naturaleza, vivienda y elementos colectivos necesarios para la vida comunitaria. Esta materialización de una idea de sociedad se refleja en su singularidad: una forma de habitar especial donde lo doméstico y lo natural se encuentran sin esfuerzo. Sobre el modelo de ciudad jardín, los chalets californianos se disponen entre jardines y retiros generosos construyendo un escenario cotidiano donde la escala humana es protagonista.
Por otro lado, el barrio guarda en su trama las huellas de la historia argentina y, al mismo tiempo, los relatos de historias colectivas que emergen de esta forma particular de habitar.
Su construcción a través de la Fundación Eva Perón y financiación a través del Banco Hipotecario, la presencia de Eva y Perón en el barrio, la primera unidad básica del Partido Peronista Femenino y el lugar de la mujer, el papel de la Iglesia con sus multitudinarios actos cívicos y celebraciones religiosas en su explanada, el nombramiento del sacerdote Hernán Benítez, el lugar de la escuela pública en la Argentina como espacio de inclusión y emancipación social.
La invisibilización de su historia a partir del golpe de estado de 1955, el cambio de nombre de sus calles y edificios, la expulsión de muchos de sus habitantes originales. El poco registro oficial que quedó de sus primeros años frente al gran caudal de relatos colectivos que se siguen escuchando en sus calles.
Los cambios sociales, las nuevas formas de habitar, los nuevos actores sociales, las luchas colectivas de los años 2000 para frenar la construcción de torres, el lugar del gran espacio verde para habitantes de barrios periféricos.
Todos estos momentos históricos y transformaciones sociales están presentes en sus calles. Estas huellas del pasado y presente, junto con las características espaciales singulares, las percibe cualquier ciudadano que entra en sus límites y se siente cautivado por la atmósfera de este barrio.
Sin embargo, el vacío documental que dejó ese primer barrido de historia e identidad permite una segunda etapa de pérdida de identidad y de patrimonio. Al desconocerse la historia y el proyecto integral que tuvo este barrio, se toman decisiones que involucran al conjunto, perdiendo día a día su características particulares y riquezas tanto espaciales como simbólicas. Hoy la identidad y patrimonio del barrio se encuentran amenazados.